El 20 de marzo del presente año, el presidente de los Estado Unidos, Barack Obama, en su primera visita a Brasil, dio un discurso en el Teatro Municipal de Río de Janeiro ante más de 2 mil personas que no dejaban de aplaudirle cada palabra, pues el mandatario de la Casa Blanca tampoco paraba de elogiar al pueblo brasileño por sus avances destacados en materia económica, social y política.
Obama comienza su discurso agradeciendo el apoyo y gran recibimiento que le fue dado a su llegada y comenta que uno de sus primeros recuerdos que él tiene sobre Brasil es una película (Black Orpheus, 1957) que vio con su madre cuando el aun era muy chico y que se desarrolla en las “favelas” de Río de Janeiro, que básicamente son grandes y comunes establecimientos poblacionales de escasos recursos en zonas inadecuadas como cerros o montañas que carecen de derechos de propiedad, infraestructura y servicios, y que como paisaje a él y a su madre le gustaron mucho. La película fue presentada por vez primera en el mismo recinto en el que ahora Obama se presentaba como el presidente de los Estados Unidos y resultaba una coincidencia inimaginable. El día anterior al discurso, el presidente Obama se había reunido con la actual presidenta Dilma Rousseff, en donde principalmente se habló sobre cómo se puede fortalecer las relaciones entre ambos gobiernos, aunque según la prensa brasileña señala que se esperaba el apoyo explícito a la candidatura de Brasil como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y no fue así.
Entre los elogios antes mencionados, también aprovecha Obama para mencionar algunas similitudes que tienen ambos países entre los cuales destaca que ambos son tierras ricas por naturaleza y que fueron establecimiento de gente indígena y antigua, que ambas se convirtieron en colonias de otras coronas pero que pronto declararon su independencia, que han recibido a muchos inmigrantes, y que después de una larga lucha lograron abolir la esclavitud, que EU fue el primer país en reconocer la independencia de Brasil y que la primer visita de una cabeza de estado a EU fue del líder de Brasil (Don Pedro II), que en la segunda guerra mundial sus ejércitos lucharon lado a lado por la libertad y que ambos lucharon hasta el cansancio por conseguir la “bendita” libertad. Entre las similitudes mencionadas me parece que la mayoría aplican también con México, pues en general la mayoría de los países latinos vivieron circunstancias similares.
Es claro y evidente el crecimiento y desarrollo económico que ha manifestado Brasil en los últimos años por lo que Brasil, es un gran ejemplo de que la democracia es una gran manera de ir hacia adelante ya que las “favelas” que eran vistas antes como centros de pobreza ahora pueden ser vistas como fuentes para el surgimiento de presidentes, doctores, abogados, artistas, etc.
Obama pide al puebla brasileño que le permitan a EU ser un socio igualitario, unidos por un espíritu de interés y respeto mutuo comprometidos con el progreso y común prosperidad, por lo que es necesario contar con una fuerza obrera hábil y educada y es por ello mismo que se han fomentado los intercambios estudiantiles entre ambas naciones, se necesita un compromiso con la innovación y tecnología, una infraestructura de clase mundial, expandir las inversiones entre ambos para crear empleos y nuevas oportunidades a los emprendedores, usar fuentes de energí limpias y renovables, luchar contra el narcotráfico, etc.
Para finalizar la más importante similitud entre ambos países según Obama, es que ambos creen en los mismos valores, derechos humanos y en la democracia como el modelo de gobierno mas idóneo para alcanzar la prosperidad y estabilidad, y aquellos países que difieren de ello les pone como ejemplo el éxito y desarrollo de Brasil, las millones de personas que han dejado la clase pobre y ahora son de la clase media, lo cual no es posible en una economía cerrada, es necesario responderles a los ciudadanos, mantener transparencia y un gobierno abierto a escuchar, participar y a su vez a otras economías.
Estos son los puntos tratados en su discurso de mayor relevancia y que seguramente dejan al pueblo brasileño en vísperas de la aceleración de la cooperación. Cabe mencionar que antes del discurso en el Teatro Municipal se dirigió a una “favela” llamada “Ciudad de Dios” en donde presenció un baile infantil, jugó un momento al futbol con un equipo local y lo más importante, presenció todos esos avances y desarrollo de la población brasileña.
Alejandro Bojórquez R.
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